Datos personales

Mi foto
Soy cotidiana, y eso para mi ya es muy importante. Desde lo común se perciben cosas y situaciones que no son posibles en otros aspectos. Me gusta el marketing, lo ejerzo y lo he llevado hasta las aulas universitarias, las cuales son mi principal complemento para todo lo demás. Los animales son otra de mis pasiones y preocupaciones. El medio ambiente y la vida en sociedad son otros temas también que ocupan mis días. Escribo por gusto no por obligación y afortunadamente encontré un trabajo en el que me pagan por hacerlo.

lunes, 19 de marzo de 2018

Al amor y al marketing lo afectan principalmente dos cosas: el miedo y la falta de innovación


Yo creo que uno de los temas más complicados de abordar es el amor, no sólo porque su concepto es muy relativo y amplio, sino porque es mucho lo que se puede decir al respecto y es tan escaso el tiempo y el espacio que intentar resumir el más bello de los sentimientos aquí, es más bien utópico. No sé si me he metido en camisa de once varas, pero desde el marketing y lo cotidiano que es el amor mismo, hablaré de algunas herramientas que pueden aplicarse en sus diferentes formas en pro de su buena práctica, de su permanencia, aclarando que mi intención no es darles fórmulas mágicas porque yo creo que cada quien tiene su manera y sus propias vivencias por demás muy valiosas; lo que yo quiero entregarles hoy es una recopilación resultado de experiencias que pueden ser útiles y usted verá si son acertadas o no en su caso. Lo que sí es claro es que hay dos cosas que afectan mucho al marketing y al amor: el miedo (miedo a expresarse, miedo al qué dirán, miedo a perder, miedo a intentarlo, miedo a quedarse solo, miedo a amar...) y la falta de innovación (pensar que una vez pasa la conquista todo está hecho y es perdurable, no preocuparse por mejorar cada día, no progresar, entrar en la zona de confort, ignorar los alcances de la competencia...) 



Promesa Básica 
En marketing el término promesa básica refiere al cumplimiento total y garantizado de lo que un producto o servicio ofrece a su mercado. Si yo le prometo al consumidor que mi producto le va a quitar las canas y se va a ver más joven, justo eso tiene que hacer mi producto, de lo contrario es lo que se conoce como publicidad engañosa. En las relaciones románticas y de conquista, la promesa básica es igual y funciona de la misma manera que el marketing. Creo que el problema del desamor, la decepción y todo lo que ello conlleva se debe precisamente al hecho de prometer cosas que no se pueden cumplir y con esto no hablo solamente de los juramentos como "serás el amor de mi vida", "eres el único (a)", "siempre te amaré"; hablo de venderse en la etapa de conquista como una persona con ciertas características y atributos y una vez culminado el trabajo mostrar la real cara y personalidad. Considero que esto decepciona a cualquiera y va en contra del amor, y quiero decirle algo, sabemos que somos imperfectos, entonces hay que mostrar lo perfecto y lo imperfecto de entrada, el otro verá si lo amará y aceptará aún así. Si usted es celoso, controlador, mamón, fastidioso, perezoso, sensible, o lo que sea, muestre eso desde un principio. Quien se enamora de uno, lo quiere a uno con todo (lo bueno y lo malo) y no intentará cambiarlo, una cosa muy diferente es transformarse en otra persona después de la etapa de enamoramiento. 

Empaque atractivo 
Un producto en el mercado para ser tenido en cuenta y lograr preferencia generalmente debe tener un empaque atractivo, llamativo que se podrá ir cambiando a medida que pase el tiempo adaptándose al momento y preferencias del consumidor. Ojo con lo que voy a decir porque no quiero malas interpretaciones: esto aquí no se trata de ser perfectos, recurrir a las cirugías, gimnasio y no salir de la peluquería. Por supuesto que si usted quiere hacerlo está bien, pero la gente toda la vida ha confundido ser atractivo con tener cuerpo armonioso y cara de modelo, y por eso tenemos una sociedad miserable. Una persona atractiva es alguien que en primer lugar se quiere como es y respira esa comodidad aún estando en pijama y sin maquillaje, pero además se preocupa por cultivar su ser interior. Es una equilibrada y sincrónica combinación entre lo espiritual, lo intelectual y lo físico, no una o dos, las tres. Conozco gente que una vez se casan se descuidan y no se ponen bonitos ni dentro de casa o fuera de esta, otros dejan de estudiar, de leer, de progresar, de trabajar. Se abandonan creyendo que ya lo hicieron todo una vez termina la conquista y no ven que la conquista es una lucha del día a día, con una competencia que ofrece muchas cosas allá afuera (lamento decirlo pero es la realidad) tanto así que ya no tienen un tema de interés qué compartir con su pareja y por eso dejan de ser atractivos, dejando que la monotonía y ese querer descubrir algo nuevo del otro se pierda olvidando que enamorarse significa también dejar que el otro descubra siempre algo nuevo en mí, en definitiva: alguien predecible que ya no genera curiosidad o interés. 

Spam Sobresaturación 
En este punto caben varios aspectos desde diferentes perspectivas. En primer lugar cuando hay una conquista o un interés por alguien está bien demostrar la intención hacia el otro porque si a usted le agrada otra persona o le atrae para una relación, lo más lógico y acertado es expresar eso. Sin embargo, es importante medir la cantidad de acciones hacia ese otro porque pueden convertirse en saturación lo cual puede terminar en desinterés por parte del objetivo. En mercadeo de igual forma está bien hacer publicidad, enviar mensajes, pero llega un punto es que es tal la cantidad que tomamos aversión hacia una marca, en especial si invaden nuestro correo o teléfono celular con mensajes de spam. Igual pasa con las personas, demostrar interés no tiene que convertirse en un martirio para el otro y hay que ser claro y contundente con el mensaje de lo que usted quiere. Insistir cuando vemos que no hay feedback, feeling, igualdad de interés, es clave para no volverse intenso y fastidioso, recuerde que la atracción y el amor son de dos, no de uno, hay que aprender a leer a los demás y entender cuándo un no es un no y un sí es un sí. Simple. 
Desde otro ángulo está la sobreexposición de amor, en especial en las redes sociales (estados de WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter, etc). Es contraproducente realizar publicaciones cada cinco minutos o todos los días, de lo mucho que usted está enamorado o despechado según el caso. Está bien compartir una que otra cosa, por qué no, pero sobreexponerse tiene consecuencias: usted cansa a las personas con el mismo cuento y por otro lado recuerde lo que García Márquez dijo por ahí: "el amor es eterno mientras dura" y cuando usted se sobreexpone también corre el riesgo de ser la burla y la crítica de todos los demás si esa relación algún día termina. Usted podrá decirme que no le importa lo que los demás piensen, y tiene razón, pero no le dé motivos a las personas y aprenda a gozar de sus momentos desde su privacidad pues finalmente son suyos y de nadie más, sea prudente porque la vida es cíclica, es parte de la naturaleza y el aprendizaje humano, pero es parte de su intimidad y a nadie más le interesa. 
Y desde otro punto, hay que dejar que el otro respire, deje espacio para que lo extrañen que soltar no significa abandonar. Me da risa y me parece ridículo como algunos contenidos en Internet aconsejan a las personas cosas como: ignorar al otro, dejarlo en visto, hacerse el interesante, el difícil, responder los mensajes tres días después, no, eso no sirve y usted puede estar perdiendo a alguien por actitudes inmaduras, sea porque es su pareja o porque es alguien que está dentro de sus expectativas. Cuando hablo de espacio, me refiero al hecho de dejar al otro ser en su naturaleza, en los momentos de soledad, en el espacio vital que todos necesitamos, estar solo. Hay personas que piensan que si le dan un respiro al otro lo van a perder por siempre o no conciben salir a un plan si no es con su pareja. Gran error. El valor más preciado de cualquier ser humano es la libertad y qué bueno es saber que el otro teniendo su libertad y su tiempo, elige estar conmigo. 

Brand Sense 
Este concepto del marketing es uno de mis favoritos para todo. El brand sense trabaja dos frentes importantes del ser humano: los sentidos y los sentimientos o emociones. Por supuesto que desde una óptica muy positiva el marketing lo ha adoptado entendiendo que todo ser humano sin excepción tiene cinco sentidos que son una fuente de inspiración grandiosa y emociones que son inherentes a este. Algunas marcas  le han apostado a las dos tácticas y entonces buscan ser recordadas y atractivas desde lo visual (agradable a los ojos), gustativo (con gran sabor y deleite), auditivo (apreciable con sonidos/ música que son placenteros), olfativo (con olor inolvidable y delicioso) y táctil (que puede ser tocado y genere placer). En las relaciones de pareja, desde la etapa de conquista hasta cuando usted ya lleva años lo podríamos aplicar así: visual (atractivo siempre, agradable que produzca admiración al verlo. Ver lo que escribí en el aparte de empaque), gustativo (que al saborearlo produzca agrado, aquí los hábitos de limpieza y estética son importantes), auditivo (este es genial pues lo asocio al hecho de que escuchar al otro sea un consuelo, un elíxir para los oídos. Cero cantaletas, cero discursos y dramas, cero quejas, nada de insultos, siempre buenas palabras. Leer mi blog sobre el Arte de Regalar), olfativo (no hay nada más agradable en la vida que abrazar, besar, tocar a alguien cuyo olor es agradable. Sí, a usted lo aman aún cuando haya comido cebollas o no se haya bañado, pero el olor es vital y créame, enamora, y es el responsable de la química entre dos, procure oler siempre bien), táctil (¿déjese tocar! ¿Por Dios! He visto parejas que no se tocan, no se toman de la mano, no se dan un abrazo, no permiten que el otro se acerque. Así es muy difícil mantener la química en el amor. Si a usted ya no le nace tocar al otro, yo le pregunto: ¿Qué hace ahí?). 
En cuanto a lo emocional, no olvidemos que todas las personas sin excepción tienen sentimientos. Por más fría que sea una persona, por más que las expresiones de afecto no sean la principal característica de algunos, jamás olvide que las personas sienten tristeza, alegría, miedo, entre otras emociones. Cuando usted está con alguien en el plan que sea, la empatía es la mejor de las herramientas para compenetrarse con otro. Si su pareja o potencial pareja está triste dele un abrazo, hable con ella. Si está feliz por un logro, deje por un momento el Facebook y celebre ese momento con esa persona; si le hace un regalo no importa lo que sea, demúestrele gratitud, dele un beso. Las cosas sencillas forjan las más complejas, es por eso que el mercadeo se ha venido preocupando por ver a sus clientes y no clientes más como personas y no como números que facturan. Usted también téngalo presente. 


El ciclo de vida 
El ciclo de vida de un producto se compone de: Introducción, crecimiento, madurez y declive. Las personas y las relaciones pasan por lo mismo. Para las tres primeras ya escribí todo lo anterior, pero qué pasa cuando estamos en el declive, en ese punto en que ya el producto o en este caso, la relación, está deteriorada o en su fin. Tal como pasa en el mercadeo hay dos caminos seguros: o usted se reinventa y vuelve a comenzar el ciclo o le da una muerte digna a dicho producto porque hay casos en que ya nada se puede hacer. No hay tintes medios. 
Querer permanecer en situaciones y relaciones desgastadas por el motivo que sea es una de las principales causas de la infelicidad de la gente. Muchos se excusan en "el tiempo que llevamos juntos", los hijos, la parte económica, el miedo a quedarse solo... y no toman la decisión de dar un salto a la libertad, porque les preocupa más el "qué dirán" que su propia felicidad y se mantienen en matrimonios o noviazgos que los hacen sufrir, enamorados de otros que automáticamente los lleva o a ser infieles o platonizar a alguien dejando que el tiempo precioso se vaya, viendo la felicidad pasar por sus narices sin hacer nada. ¡Sea valiente! Luche si tiene que luchar por ese amor, dele un vuelco a la situación, trabaje para que funcione, ¡no se vaya sin antes intentarlo eso sí!, pero si ve que no hay nada que hacer, así usted tenga 80 años dé un salto al vacío y arriésguese porque el miedo es el culpable de que muchos amores no se hayan podido realizar y que muchas ideas de éxito en marketing hayan fracasado. Ojalá no deje pasar mucho tiempo.

Feliz semana para todos. 

sábado, 10 de marzo de 2018

EL ENDOMARKETING, UNA PRÁCTICA QUE HACE EMPRESAS MEJORES

El Endomarketing no es nuevo, puede que el concepto de unos años hacia acá haya tomado relevancia y la palabra en sí esté algo de moda como suele suceder con muchas teorías en el mercadeo, pero en realidad esta buena práctica se la debemos desde hace mucho tiempo a la comunicación organizacional, que entre otras cosas, siempre ha procurado aportar al buen clima de las empresas y a desarrollar tácticas que estableciéndose desde adentro tienen impacto en los mercados externos.
De cualquier forma, el Endomarketing se entiende como la estrategia de mercadeo que se hace al interior de cualquier empresa con el fin de generar en las personas que trabajan para esta, niveles de pertenencia más altos y una identidad de marca organizacional que necesariamente busca impactar a los mercados de afuera e ir en conjunción con las tácticas de marketing que se aplican para estos. El sufijo endo significa dentro y acuñado a la palabra marketing da como resultado precisamente lo que ya he explicado: marketing dentro de la empresa.
Debemos tener mucho cuidado en no confundir el Endomarketing con actividades de integración o lúdicas que comúnmente vemos en las empresas, sin afirmar entonces que estas no sean válidas, una cosa es querer realizar eventos en pro del bienestar y entretenimiento del talento humano y una muy diferente el hacer Endomarketing. Si bien, ambos enfoques deben tener propósitos válidos y coherentes en su realización, la tarea del Endomarketing debe estar muy alineada con los objetivos de mercadeo de la empresa, es decir, hace parte del plan de mercadeo y debe compenetrarse en consecuencia con todas las tácticas que también se tengan pensadas para el consumidor final o los stakeholders. Esto, porque si una organización quiere generar un posicionamiento de marca, un reconocimiento de sus productos, una reputación hacia fuera, un conocimiento de su portafolio de productos por parte de un mercado, por quienes debería empezar en primer lugar debería ser por sus empleados y cuando hablo de esto, no me refiero exclusivamente a quienes tienen la responsabilidad comercial, de mercadeo o de atención a un cliente; no, me refiero absolutamente a todos, incluso a aquellos que nunca están de cara al público, a los que trabajan en los procesos silenciosos de la organización, a quienes hacen incluso labores de mantenimientos, aseo, contabilidad, seguridad, entre otros.

La pregunta es ¿y por qué con todas estas personas? sencillo: porque todas estas personas también conforman una marca y una empresa, porque son ellas las que hacen posibles que un producto o servicio esté en el mercado, porque la lógica nos dice que si estas personas se sienten parte de la marca y de la empresa, será mucho menos complicado lograr lo mismo con quienes nos ven o compran desde fuera. Aquí traigo al tema un concepto que se trabaja también mucho en marketing y se denomina "el servicio invisible" y es precisamente el que atañe a todos esos componentes que sin ser percibidos directamente por un cliente con toda seguridad sí van a tener un impacto en la percepción final que un mercado tenga de una compañía o marca en específico.
Muchas empresas invierten un presupuesto muy alto en estrategias de marketing, logísticos, comerciales y de publicidad para dar a conocer sus marcas y mantenerse en la mente de los consumidores, pero invierten muy poco en mantener satisfechos a sus empleados y no hablo solo del aspecto económico, hablo de un ambiente laboral agradable, de programas que propendan por el desarrollo profesional y personal de su gente, por cosas tan sencillas pero tan importantes como la motivación y el respeto, y sin hacer nada de esto aún pretenden ser aceptados en un mercado de consumo.
Las organizaciones sin importar su tamaño deben comenzar a reflexionar sobre lo fundamental de quienes conforman sus equipos de trabajo. La gente siempre será el pilar de cualquier acción y personas contentas en una empresa harán su trabajo y más del que les corresponde, pero lastimosamente en nuestro contexto esta valoración sigue siendo subjetiva y muy pobre porque se considera al empleado como a alguien "a quien le estoy haciendo un favor" o a "quien le estoy dando empleo" y no se evidencia que se trata de un acuerdo bilateral en el que todos deben ganar. Con lo anterior quiero enfatizar en algo y es que no hay Endomarketing que funcione, si una empresa no trabaja en aspectos básicos que tienen que ver con la calidad de vida humana, entiéndase: remuneración justa y a tiempo, trato respetuoso y humano, alta gerencia y mandos medios comprometidos con el talento personal, jefes que más que mandar enseñen, ambientes propicios de trabajo y todo aquello que tenga que ver con brindar al cliente interno una posibilidad de crecimiento así como se espera que sus productos y marcas crezcan.
Una vez establecida la base, el Endomarketing ofrece numerosas posiblidades que no necesariamente dependen de un presupuesto muy alto. Usted puede desde su creatividad realizar y concretar momentos bien planificados en los que incluya a todos los empleados de la empresa, que sean acordes a sus objetivos de marketing y generar aliados de su marca empezando por casa.

domingo, 4 de marzo de 2018

LA COMPETENCIA NOS HACE MEJORES

Ser competitivo es inherente al ser humano, va en el instinto de supervivencia e incluso lo podemos ver en el reino animal, por lo tanto es inherente también a la vida. Este concepto no se quedó entonces en la pura necesidad de alimentarse o aparearse, trascendió hace mucho tiempo al campo de los negocios y  el marketing lo adoptó como uno de sus pilares en los cuales se basa para empoderar productos y servicios en un mercado que cada vez cobra más demanda, por eso la competitividad debe entenderse desde varios ángulos pero el más importante tiene que ver con la diferenciación. De esta forma, un ser humano es competitivo cuando tiene un valor, cualidad, aptitud o rasgo que lo hace diferente a los demás: único, llamativo e irrepetible, y esa competitividad puede estar dada desde un factor intelectual o físico, desde una habilidad o don, desde una capacidad o un atributo pero jamás desde un comportamiento o acción que pase por encima de los derechos y dignidad de otros.
Lastimosamente, en nuestra sociedad muchas personas aún piensan que para ser competitivos deben ser tramposos, desleales, hipócritas e imitar a otros; erróneamente creen que haciéndole un puntapié a los demás son muy destacados y en vez de reprobar estas conductas, esa misma sociedad avala estas maneras asignándoles adjetivos como astuto, inteligente, líder, "avispado", etc, cuando en realidad lo que está haciendo es respaldando a personas mediocres que no tienen la capacidad de medirse con altura ante la superioridad de otros.
Ser competitivo implica ante todo humildad porque es a través de esta que somos capaces de reconocer las fortalezas de otros y las propias. Cuando alguien entiende que la competencia es necesaria para que nosotros mismos podamos ser mejores ya no se ve la competencia como al enemigo que está menguando mis posibilidades, sino como al referente del que puedo aprender y del que puedo observar en qué soy yo diferente para destacarme con mis propios méritos.  Las personas y las organizaciones que respetan a su competencia trabajan en ellos mismos para superarse y distinguirse por algo y no pierden su tiempo en mirar como acabo con el otro para sacarlo del camino y aquí la humildad es imprescindible porque se establece que un mercado como en la vida somos una buena opción para unos y mi competencia una mejor para otros. Es la dinámica económica y es también la de selección natural que rige al universo entero.


Por otro lado, ser competitivo requiere esfuerzo y trabajo, en resumen disciplina, esto significa que no es suficiente con tener una cualidad natural o adquirida. Si eres muy inteligente deberás usar esa inteligencia para aplicarla a un campo específico que traiga progreso y beneficio al entorno, pues de nada le sirve a una persona ser inteligente si usa ese don para dañar, robar, matar. Si eres hermoso deberás cultivar esa belleza con otros rasgos de tu personalidad, trabajar en ser persona también pues el mundo está lleno de bellos vacíos que van y vienen sin dejar huella y cuando eso acaba quedan con sus manos y su alma deteriorada. En marketing un producto o servicio puede ser excelente pero si se queda estancado sin innovar y responder a los avances del mercado, llega otro que fácilmente lo saca del camino y casos tenemos muchos.
Y como decía al principio, ser competitivo es ser diferente, auténtico y para ello hay que ser creativo. Entonces ser diferente no debe interpretarse como el hecho de buscar de cualquier forma destacarme usando métodos que agredan a otros y vayan en contra de la imagen personal. Esto lo digo porque aquí también hay que aclarar algo y es que confundir el ser diferente con convertirse en una persona desagradable, que todo el tiempo contradice a otros, que no está de acuerdo con nada, que en resumen, hace lo que le da la gana, no es ser diferente y mucho menos auténtico. Eres diferente cuando eres tú mismo y cuando por supuesto eliges la persona que quieres ser siempre y cuando tu estilo, forma de pensar y convivir en sociedad no implique pisotear lo derechos de otros seres humanos; y en esto también hay que tener presente que no se trata de mantener contento a todo el mundo, habrán quienes no compartan tu perspectiva pero es muy distinto estar en desacuerdo a violentar la integridad de alguien.
Por ejemplo, puedes tener tu posición política, tu argumento de vida, tu forma de vestir y eso nadie debería cuestionarlo en principio, pero si lo que haces ya está dañando a alguien así sea a una sola persona, entonces no eres auténtico sino fastidioso.  Ser competitivo con todo lo que implica lleva una impronta de valores y ética y esto no es negociable, si eres una empresa deberás actuar correctamente en todos los niveles hacia dentro y hacia afuera, si eres una persona tu factor diferencial también será una cuestión que fluye del interior hacia el exterior.  Por consiguiente, ser competitivo no implica gritarlo a los cuatro vientos porque eso se nota, los demás se darán cuenta. Y digo esto porque tanto las redes sociales como la vida física, están llenas de personas que se jactan de ser mejores que los demás, de ser los más hermosos, los más inteligentes, los intelectuales a quienes no se les puede increpar o contradecir, y considero desde mi punto personal que el realmente bello, inteligente, capaz y todo lo demás, es una persona que se destaca sin necesidad de tanto teatro en su vida porque son sus acciones las que hablan por ella.
Si quieres ser competitivo realmente trabaja en ti, lee, ¡camina! bájate de tu carro por un día y sal a conocer a otros en un bus o en el metro, habla con personas de todas las clases sociales, prueba un delicioso helado en la calle así como disfrutas de una cena en el restaurante más costoso; observa más y habla menos, cultiva tu ser interior, que el gimnasio y las dietas están bien pero no surten efecto en un espíritu vacío; invierte tu tiempo en comprender y respetar a otros en lugar de envidiar y criticar... son muchas cosas las que podría decirte aquí, lo que quiero que comprendas es que en el caso de las empresas y marcas que son exitosas estas asignan muchos recursos y espacios para investigar y así logran innovar, tú puedes hacer lo mismo si quieres descubrir en qué eres mejor que otros pues seguramente tienes algo muy bueno que ofrecer que quizá no has explotado lo suficiente porque vives pensando en lo que los demás hacen y no en lo que tú haces.
La competencia es buena, es tu aliada porque es tu referente, no tu enemiga.
Gracias y hasta la próxima.

lunes, 26 de febrero de 2018

HABLAR MAL DE OTROS ES HABLAR MAL DE SÍ MISMO


Una forma muy inteligente de gestionar la imagen personal es evitar hablar mal de otros. Sí, así como lo está leyendo. Si usted pasa horas frente al espejo o closet pensando qué traje ponerse para verse mejor o escogiendo el mejor maquillaje para verse bonito, o mirando videos en YouTube para aprender a caminar, aprender modales, saber hablar, enfrentar situaciones con éxito y además cómo hacer un curriculum llamativo y usar los mejores filtros para sus fotos en Instagram, yo le digo: todo eso está muy bien pero no sirve de nada si usted desde sus relaciones interpersonales no maneja la prudencia y de paso la consideración porque cada vez que tiene la oportunidad hace comentarios negativos y mal intencionados sobre otros.
Hablar mal de otros, es hablar mal de sí mismo. Habrán muchas otras cosas que empañen su imagen personal por supuesto, pero este defecto -porque realmente lo es- puede ser el más grave que atente contra usted ya que los demás, su audiencia o interlocutor, no evitarán pensar que usted primero es un chismoso y segundo una mala persona, pues alguien que se precie de ser exitoso y buen humano, no va por la vida hablando mal de los demás sea cierto o no lo que usted comente.
Pero como yo sé que a mi me leen y me escuchan también personas que son todo lo contrario, que no hacen del chisme y la actitud rastrera un estilo de vida, este escrito va principalmente para quienes no hacen eso pero sí interactúan seguramente en sus diferentes contextos con este tipo de personas tóxicas y mi principal consejo es: ¡aléjese de ellos! córteles el suministro y no participe de su mala intención, no solo porque dañan su paz espiritual sino porque de paso lo ponen en situaciones incómodas, le siembran dudas, puede que logren enemistarlo con gente inocente y valiosa y realmente no vale la pena.
Si usted es jefe o líder de grupo y alguno de sus empleados llega a hablarle mal de otro empleado, mi recomendación es que confronte la situación si es que merece la atención y afecta el entorno laboral porque si son cuestiones de índole personal que a nadie más le interesa, pues a estas personas hay que apartarlas, a estos sí que toca dejarlos "en visto" ya que si lo hacen con un tercero, no le quepa duda que lo hará también con usted en un futuro.
Si en otra circunstancia, usted está empezando a salir con alguien y ese alguien empieza a hablarle mal de sus ex parejas o actual pareja, como sea, no le crea y evite una relación. Alguien conveniente, mentalmente sano, maduro y buen candidato a hacer parte de su vida, no está hablando mal de sus relaciones, más bien pregúntese si esa persona que dice que su mujer está loca o que todos sus novios han sido lo peor, no será el o ella el problema y por eso necesita desacreditar para hacerse la víctima y alcanzar sus propósitos.

Considere en cualquier caso, que si usted es una persona con criterio debería bastarle con lo que ya conoce de una persona de la cual le están hablando mal. Esto para el caso del jefe que se deja contagiar de los chismes o de los amigos que hablan mal de otros amigos, o de la vecina desocupada que tiene envidia porque usted tiene un novio o esposo guapo y le quiere. Usted debería forjarse una idea de ese otro del que le hablan basándose en lo que usted ha conocido y vivido con esa persona, no en lo que los otros le digan a no ser que sea algo bueno.
Es muy común que el chismoso, digámosle así, se acerque con el propósito de dañar al otro porque le tiene envidia, porque tiene un mejor carro, porque es más bonita, porque es más inteligente, por lo que sea pero fijo porque él mismo no es feliz; entonces, no le permita a esa gente que continúe haciendo daño, no propicie usted con sus oídos puestos en él que quizá la víctima se quede sin un empleo o una oportunidad, que pierda a su familia o que su honor y reputación sean pisoteados. Como justificación el que habla mal generalmente afirma: "es cierto o es verdad" y yo le digo a usted: ¡Qué importa si es verdad! lo que importa es que está mal contribuir a un mal ambiente, dañar a otro o a usted ¿le gustaría ser objeto de comentarios malos por parte de un tercero y que toda la oficina o el salón o la familia estuvieran hablando a sus espaldas y usted fuera el último en enterarse? Claro que no ¿verdad? entonces, júntese con gente que aporte, que construya, no se agrupe ni se relacione con el chismoso porque tarde o temprano usted será la próxima víctima y además será catalogado con la misma etiqueta de ese que comenzó todo el lío.
Que quizá a usted se le ha escapado por ahí un comentario que sabe no ha debido hacer, ok, que no se repita, evite hablar con personas en su entorno mal de otros. No hable mal de su país ni de otros lugares o regiones, no se deje llevar por el imaginario colectivo que cataloga a las personas de un sitio como "flojos", "sucios", "putas", "malas personas", etc, porque eso no está bien, ni tampoco hable mal de su empresa, la que le da de comer o de su jefe o del que sea. Si no le gusta la ciudad donde vive, !váyase!, si no es feliz en su relación de pareja sepárese pero no hable mal, porque a veces se puede pensar que como otros también lo hacen entonces yo lo hago y no, lo común no puede convertirse en regla, no si esto daña.
Estoy segura que muchas de las situaciones anteriores se dan porque nos dejamos arrastrar de esas malas costumbres y hay que cerrarles de inmediato la puerta a todas esas personas que buscan precisamente contaminar el clima organizacional, de aula, familiar o social. La próxima vez que alguien se acerque a hablarle mal de otro usted puede usar esta frase, yo se la obsequio con todo el gusto: "¿si sabes que hablar mal de otros es hablar mal de ti mismo?".
!!Feliz semana para todos!!



domingo, 18 de febrero de 2018

REGALAR ES UN ARTE DE MAGIA DESPERDICIADA

Acaba de pasar San Valentín y aunque es una fecha de tradición muy norteamericana, muy de Europa, poco a poco en Latinoamérica ha venido tomando fuerza y ya las personas se incorporan a su celebración. En Colombia se conmemora con más fuerza en el mes de septiembre y digamos que lo importante de estos días en todo el mundo, es la intención de recordar a ese amor, a esos seres queridos, a esos amigos para agradecerles su compañía y el afecto que nos han dado o sentimos por ellos.
Pero no voy a hablar de esas fechas, voy a hablar de la importancia que tiene el regalar en general, porque regalar es todo un arte y debe hacer parte de nuestros hábitos de gratitud siempre, en el día a día, a cada hora, en cada momento. Regalar no necesariamente debe ser una acción que esté mediada por el dinero y por un presente material, de hecho cuando se regalan "cosas inmateriales" estamos enfocando mejor este arte. Siempre debemos procurar regalar en la cotidianidad sin dejar de lado las fechas especiales y comerciales pues si usted queriendo rebelarse en navidad, en un cumpleaños o en el día del amor y la amistad porque su argumento es que esto es marketing, pues yo le digo sí, es marketing pero no puede ignorar a quienes ama solo por ello.
No obstante, regalar debería ser un hábito con dos componentes importantes: que sea constante y que sea impactante, y ojo que con ello no quiero decir que impactante está asociado al regalo más caro o al más creativo, quiero decir que ello debe quedar en el mejor lugar de todo ser humano, el corazón. Cuando hablo de constante quiero que usted piense en hacerlo un propósito para su vida espiritual y profesional, porque regalar abre caminos, porque aquí yo hablo de regalar buena actitud, buenas palabras, buenos comportamientos, buenos pensamientos. Entonces, no necesita llevar un objeto todos los días a las personas con quienes comparte su lugar de trabajo o su casa, su entorno, pero sí puede regalar tranquilidad, palabras que construyan y levanten el ánimo, compañía, solidaridad, tantas cosas. Cuando se encuentre con alguien que no tiene un buen semblante no le diga que está feo o gordo, eso no va a cambiar positivamente a esa persona y seguramente sí le estará amargando el resto de día. Sin ser hipócrita, usted puede hacer referencia a un accesorio que lleve puesto, a lo bien que huele, no sé, tantas cosas buenas que usted puede decir y que son un regalo porque estoy segura, usted le hizo el día un poco mejor a esa persona.
Cuando llegue a casa cansado en lugar de pelear con su pareja, sus hijos o su mascota, haga un esfuerzo por compartir lo bueno que le sucedió como una anécdota o algo divertido, por darle un abrazo a esa persona que no vio en todo el día, por darle un beso a quien le acompaña constantemente, eso es un regalo que la gente así sea en silencio agradecerá más que una cantaleta abominable.
Si usted es un jefe regale a sus empleados palabras de agradecimiento por ejemplo, destaque su labor cuando lo hagan bien. Un buen líder no es el que más grita o el que se gana la autoridad a costa del miedo de los demás, un buen líder se gana el respeto y lo da, no lo regala, pero sí puede obsequiar su sabiduría compartiendo su conocimiento y entendiendo que los otros también son seres humanos.
Regale sonrisas, regale actitud cuando llegue a un restaurante o sala de belleza, es cierto que usted está pagando pero quien hace un trabajo para usted quizá esté necesitando en ese momento "un algo" que lo motive a continuar en la vida y usted no solo está ganando riqueza espiritual, también está ganando la posibilidad de que ese otro le regale un mejor servicio del que usted espera, nunca se sabe.
Este es un tema que se puede asociar al personal branding e imagen de marca porque cuando esa actitud de regalar es parte de su estilo de vida, se dará cuenta que será el favorito de otros: en su familia, de sus clientes, del mercado, una diferenciación clara frente a la competencia en todos los ámbitos, porque usted se transforma en una persona especial que ofrece experiencias y momentos buenos, o ¿quien quiere estar al lado del criticón, del gruñón, del chismoso, del que se queja de todo? nadie, excepto los que son iguales a él. Es un tema de Relaciones Públicas porque como he insistido en este y otros contenidos que tengo, no se puede dimensionar hasta donde llega la gratitud de alguien y el poder de recordación que genere en el otro, simplemente porque usted quizá dijo una palabra que se necesitaba en el momento exacto y oportuno, o porque regaló una sonrisa. Eso es abrir puertas.
Quiero aclarar esto. Regalar no es equivalente a dar algo porque se requiere un favor del otro o peor aún, dar algo que ya no necesito. Es muy común escuchar a la gente decir: "hay que darle un regalo a fulano para que nos haga este favor" o "voy a regalar una ropita que ya no me sirve a los más necesitados". Cuidado con ese cruce de conceptos, pues regalar es un acto donde se hace un esfuerzo -no obligado ni con malestar- por otra persona y no es deshacerse de lo que ya no uso.
Lo anterior lo han entendido también algunas marcas y empresas que usted podrá notar en  productos que no le "regalan" nada, me refiero a la práctica promocional de "te doy una salsa por la compra del spaguetti" o algo así, o no cobrar. Usted en su negocio cobre lo que tenga que cobrar, pero regale experiencias, momentos inolvidables -ver marketing experiencial, Brand Sense- y entenderá a qué me refiero. No voy a mencionar marcas pero piense en aquellas que en Black Friday sin pedirlo a sus clientes, logran que literalmente se atropellen cuando abren las puertas y no necesariamente porque ese día haya descuentos, es porque aman, adoran la marca por sus buenas prácticas de experiencia con su mercado todos los días del bendito año.
Pues bien, ya para finalizar, mi consejo es que incorpore el hábito de regalar y póngalo en práctica correctamente en el entorno que desee y yo le aseguro que verá resultados, porque es un arte, porque tiene magia y esa la necesitamos a diario para construir nuestra imagen pero también nuestro interior.


sábado, 10 de febrero de 2018

NO SOLAMENTE ERES LO QUE COMES, TAMBIÉN ERES LO QUE RESPONDES

Antes de toda la revolución tecnológica que ahora es parte del siglo XXI, era una buena costumbre responder las cartas, devolver las llamadas. De esto, las generaciones anteriores sí saben muy bien lo que hablo, pues era muy mal comportamiento dejar a una persona sin respuesta, como se dice ahora "dejarla en visto". Si bien, las herramientas hoy son diferentes -WhatsApp, redes sociales, correo electrónico, entre otros-, las personas siguen siendo personas, que yo sepa, y como personas siempre estamos esperando una respuesta si nos dirigimos a otra.
Así como dejar con la mano estirada a quien nos saluda con ella es de pésima educación, también lo es cuando ignoramos un correo, un mensaje o un comentario. A no ser, que el otro se dirija a mi para insultar o para decirme cosas imprudentes, estamos en el deber de responder los mensajes de quien se comunica con nosotros y esto no tiene excusas, con excepción del caso planteado aquí hace un momento. La falta de tiempo, las ocupaciones, la pereza o peor, hacerse el "interesante", no funcionan, no, si queremos construir una buena imagen personal y no si queremos tener las puertas abiertas a las posibilidades laborales, personales o de negocios.
Cuando su empresa le asigna un correo corporativo tenga la seguridad que lo hace porque es el canal de comunicación que le proporciona para eso: comunicarse. Así las cosas y según su función usted está obligado a responder a quién le escribe por este medio porque para eso se hizo el correo; si dado el caso alguien se dirige en comunicación y usted no es quien pueda dar respuesta a tal requerimiento, su actitud de servicio y de respeto deberá ser la de responder dirigiendo a la persona a quien sí pueda dar solución o trámite a ese remitente.
Las empresas deberían saber esto y deberían "educar" a su staff en relaciones públicas y netiqueta porque bien o mal, eso es parte importante de la imagen de marca. Así de simple.
Si hablamos de su correo personal, hay unas variaciones, hay contextos, pero opera de forma similar. Contestar los correos es una buena práctica y a no ser que tengamos motivos muy personales con el remitente -asuntos de pareja, problemas de familia y amistades, acoso, abuso o el spam de siempre- tener una actitud de respuesta es parte de las relaciones públicas. Habrá quien me diga que no responder puede obedecer a una intención voluntaria. Bueno, eso es otra cosa. Si usted está seguro de que no quiere nada absolutamente con la otra persona y está muy seguro de no necesitar en un futuro de esa persona, es una elección libre: hay casos de casos.
Pero si no está seguro, no sabe cómo responder o piensa dejar la respuesta para un después, mi recomendación es que sea diplomático y no deje al azar su imagen, de verdad.
Todo lo anterior aplica para los chats y redes sociales, no importa la plataforma. Por supuesto que un grupo de WhatsApp donde mucha gente envía chistes, opiniones y demás información casi irrelevante no implica como tal una respuesta. De igual manera cuando los chistes son directamente a usted. Pero si alguien lo saluda, le pregunta algo, le pide un favor, una información, ¿por qué no contestar? He visto casos en los que alguien solicita algo, cualquier cosa. Uno responde con la información o peor, el favor que necesitan y nunca más, ni un gracias hay como respuesta. Desagradable, muy desagradable. Ustedes me comprenden.
Tomarse un minuto o menos para un mensaje de vuelta es parte del respeto, de las relaciones públicas y de la netiqueta. Contestar con un simple gracias aunque sea a una felicitación de cumpleaños es un gesto sencillo y valora la intención del otro con usted. Si el tiempo no le da para responder ya sea a sus clientes o contactos de Facebook o WhatsApp puede hacer algo mejor que dejar en visto: o no publica nada y solo incluye a quienes realmente quiere responderles, o mejor cierra todos sus canales de comunicación y así quizá personalmente entabla conversaciones one to one solo con aquellos que son de su interés.